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EU aumenta recursos de inteligencia en Cuba en medio de la presión contra el gobierno de Díaz-Canel

Estados Unidos habría enviado más agentes y recursos de inteligencia a Cuba durante los últimos meses, como parte de la presión de la administración de Donald Trump para que el gobierno de Miguel Díaz-Canel impulse reformas profundas o deje el poder, de acuerdo con personas familiarizadas con la estrategia estadounidense hacia la isla.

Los movimientos ocurren mientras Cuba atraviesa una severa crisis económica y energética, y aumentan las tensiones entre Washington y La Habana. Sin embargo, no se han divulgado detalles oficiales sobre el alcance de las operaciones, las agencias involucradas o sus objetivos específicos.

Aumento de la presencia de inteligencia

Una de las personas consultadas describió el despliegue como el envío reciente de agentes y recursos estadounidenses a Cuba. Otra señaló que la presencia de la Agencia Central de Inteligencia habría aumentado en los últimos meses, aunque tampoco precisó fechas, participantes ni la magnitud de la operación.

La información apunta a una estrategia que podría incluir una mayor recopilación de inteligencia y esfuerzos para influir en funcionarios cubanos o en sectores de la población inconformes con el gobierno. No obstante, los reportes disponibles no confirman que exista una decisión tomada para realizar una incursión militar en la isla.

Tensiones y actividad militar en el Caribe

El incremento de las labores de inteligencia coincide con un aumento de los vuelos militares estadounidenses de vigilancia en las cercanías de Cuba y con una política de mayor presión económica y diplomática contra La Habana.

En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana y sostuvo reuniones con funcionarios cubanos, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de los servicios de inteligencia de la isla.

Durante ese encuentro, Estados Unidos planteó la posibilidad de dialogar sobre asuntos económicos y de seguridad, pero condicionó una relación más amplia a cambios considerados fundamentales en el sistema político cubano. El gobierno de Cuba, por su parte, ha rechazado que la isla represente una amenaza para la seguridad estadounidense.

Una relación marcada por décadas de confrontación

Washington y La Habana mantienen una relación de confrontación desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959. Ambos países han realizado actividades de inteligencia en sus respectivos territorios durante décadas, en un contexto marcado por sanciones, disputas políticas y acusaciones mutuas.

La Casa Blanca también ha expresado preocupación por la presencia de instalaciones vinculadas con China y por la cooperación de Cuba con otros países considerados adversarios de Estados Unidos. Estas preocupaciones forman parte del argumento utilizado por la administración Trump para endurecer su política hacia la isla.

Por ahora, el aumento de los recursos de inteligencia representa una señal de presión adicional, pero no confirma por sí mismo una operación militar ni un cambio inmediato en el gobierno cubano.