La ópera tradicional tibetana “Princesa Wencheng” se presenta durante el verano en Xizang, con las montañas del Tíbet como escenografía natural y un elenco integrado por cientos de actores, bailarines, cantantes, músicos y más de 50 monjes tibetanos.
El espectáculo narra el viaje de la princesa Wencheng, integrante de la dinastía Tang, hacia el Tíbet para contraer matrimonio con el rey tibetano Songtsen Gampo. La puesta en escena recrea el recorrido de más de dos mil kilómetros por desiertos, ríos y montañas nevadas.
Una producción de grandes dimensiones
La obra se representa al aire libre sobre un escenario de aproximadamente 460 metros de ancho. En sus escenas participan decenas de yaks, caballos y borregos, que acompañan las coreografías monumentales, las masas corales y los sonidos de las trompetas tibetanas.
La versión original de la obra tenía una duración de siete horas. Para su presentación actual fue reducida a cerca de dos horas y media, sin modificar el carácter monumental de la producción.
El montaje se presenta desde 2013 y en 2026 desarrolla su decimocuarta temporada. La Secretaría de Cultura y Turismo de Xizang informó que esta temporada comenzó el 22 de marzo en el teatro al aire libre del Parque Cultural y Turístico de China Xizang, en Lhasa.
Una historia vinculada con el budismo tibetano
De acuerdo con la tradición narrada en la obra, Wencheng llevó consigo técnicos, médicos, textos agrícolas, granos y una estatua sagrada del Buda Shakyamuni. Tras su llegada, ella y Songtsen Gampo construyeron el templo de Jokhang para albergar la imagen religiosa.
La princesa es presentada como una figura relacionada con la expansión del budismo en el Tíbet y con la transmisión de conocimientos de agricultura, metalurgia y tejido. La tradición tibetana también la vincula con la figura de Tara Blanca, debido a su bondad y a los milagros que se le atribuyen.
La ópera tibetana fue inscrita en 2009 por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Con su combinación de música, danza, canto, elementos religiosos y participación de animales, “Princesa Wencheng” convierte un relato histórico y tradicional en una experiencia escénica de gran formato.
