El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó el martes 4 de agosto de 2026 que su país discrepa del borrador respaldado por Estados Unidos para poner fin a la guerra en Gaza, debido a que el plan contempla el desarme de Hamás y una retirada posterior de las fuerzas israelíes del territorio palestino.
En un video difundido en sus redes sociales, Netanyahu señaló que el equipo del presidente estadounidense Donald Trump considera posible lograr el desarme de Hamás y la desmilitarización de Gaza. Sin embargo, aclaró que Israel recibió un borrador, no estuvo de acuerdo con él y envió sus comentarios.
La principal diferencia se relaciona con el orden de aplicación del acuerdo. Netanyahu sostiene que las tropas israelíes no deben retirarse de sus posiciones actuales hasta que Hamás haya entregado sus armas y Gaza haya sido desmilitarizada por completo.
El plan anunciado por Trump incluye el desarme de Hamás, la salida gradual de las fuerzas israelíes y el posible despliegue de tropas internacionales de mantenimiento de la paz en la Franja de Gaza. Hamás confirmó que aceptaba el acuerdo, aunque las condiciones para aplicar sus disposiciones siguen siendo motivo de disputa.
Netanyahu se reunió el lunes con integrantes de la Junta de Paz respaldada por Estados Unidos y recibió garantías de que el ejército israelí solo estaría obligado a abandonar sus posiciones actuales después del desarme de Hamás. No obstante, el primer ministro enfrenta presión de sectores de extrema derecha de su coalición, que exigen rechazar el acuerdo o someterlo nuevamente a votación.
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, declaró que las fuerzas armadas continuarán actuando de manera proactiva en Gaza, donde Israel mantiene el control de más de 60 por ciento del territorio, de acuerdo con reportes publicados esta semana.
No permitiremos que se forme una amenaza en nuestras fronteras como la que conocimos el 7 de octubre de 2023.
La postura de Netanyahu también ocurre mientras se prepara para las primarias de su partido, el Likud, de cara a las elecciones previstas para el 27 de octubre. Analistas citados en los reportes sobre el proceso consideran que la presión de los ministros de extrema derecha tiene una dimensión política interna.
El desacuerdo deja abierto el futuro del plan estadounidense, ya que Israel exige garantías de seguridad y un desarme completo de Hamás antes de retirar sus tropas, mientras que la propuesta plantea vincular ambos procesos dentro de una hoja de ruta para terminar la guerra en Gaza.
