Estados Unidos intensificó la cancelación y el retiro de visas de turista B-1/B-2 a habitantes de ciudades fronterizas como Ciudad Juárez, Chihuahua, y Reynosa, Tamaulipas, cuyos hijos nacieron en ese país. Las autoridades estadounidenses relacionan algunos casos con el llamado turismo de parto, adeudos hospitalarios o la falta de un tutor legal para menores que estudian en territorio estadounidense.
La medida ha generado incertidumbre entre familias mexicanas que cruzan diariamente la frontera para llevar a sus hijos a la escuela, realizar compras o visitar a familiares. De acuerdo con testimonios recabados en la frontera, los casos se han presentado durante los últimos meses y también pueden involucrar sospechas de trabajo ilegal, multas o antecedentes migratorios.
Un adeudo hospitalario derivó en la cancelación
Rosa Delia Alcalá, residente de Reynosa, perdió su visa el 7 de mayo cuando cruzaba hacia Texas para dejar a sus hijos en una escuela del Valle del Río Grande. La cancelación estuvo relacionada con un adeudo de 2 mil 300 dólares por el nacimiento de su segundo hijo en un hospital de McAllen.
La mujer explicó que ocho años atrás pagó estudios médicos previos y cubrió parte de un parto cuyo costo total se acercaba a 8 mil dólares. Aunque afirmó que tenía la intención de liquidar el adeudo, reconoció que con el paso del tiempo dejó de atenderlo mientras concentraba sus esfuerzos en la educación de sus hijos.
Familias fronterizas enfrentan incertidumbre
En Ciudad Juárez, una mujer identificada como Alma señaló que teme perder su visa pese a que pagó por completo los servicios médicos de los partos de sus dos hijas, nacidas hace 26 y 22 años en El Paso, Texas. La posibilidad de una cancelación, dijo, ha llevado a algunas familias a limitar sus cruces y viajar únicamente cuando lo consideran indispensable.
La preocupación también alcanza a padres cuyos hijos nacieron en Estados Unidos y actualmente estudian ahí. Especialistas en migración consultados señalaron que las autoridades estadounidenses revisan los historiales de ingreso, los motivos declarados para viajar y posibles irregularidades relacionadas con el uso de la visa.
Las revisiones también consideran otros motivos
El caso de Esthela González fue distinto. La mujer cruzaba diariamente a McAllen para llevar a sus hijos a la escuela, pero permanecía durante las seis horas de clases en territorio estadounidense para hacer compras o visitar a conocidos. Tras una revisión el 25 de mayo, agentes le cancelaron la visa por sospechas relacionadas con una posible actividad no autorizada.
Abogados consultados indicaron que las cancelaciones no se limitan a personas vinculadas con nacimientos en Estados Unidos. También pueden derivarse de multas de tránsito, detenciones, antecedentes o inconsistencias detectadas en los registros migratorios, incluso cuando los solicitantes ya habían renovado anteriormente sus documentos.
La normativa estadounidense establece que el turismo de parto no es un propósito permitido para obtener una visa de visitante. Además, el Departamento de Estado contempla la revocación de visas y posibles consecuencias migratorias cuando un extranjero abusa de beneficios públicos o incurre en fraude.
Las personas afectadas deben revisar las causas específicas de la cancelación y, según el caso, solicitar un perdón migratorio. El tiempo de resolución puede variar de dos a cuatro años, dependiendo del antecedente y del trámite correspondiente.
