Arqueólogos documentaron 13 depósitos rituales con 179 piezas prehispánicas dentro de una cueva ubicada en las inmediaciones del Arco del Tiempo, en el cañón del río La Venta, municipio de Cintalapa, Chiapas. El sitio, de acceso complicado y protegido por una cascada durante buena parte del año, conserva objetos asociados con ceremonias de la antigua sociedad zoque.
El hallazgo aporta información sobre una cultura cuya importancia histórica no depende de grandes construcciones arquitectónicas, sino de su relación con montañas, cuevas, agua y otros elementos naturales. Los investigadores consideran que la cueva funcionó como un espacio ceremonial y no como un lugar de habitación.
Una exploración en un sitio de difícil acceso
Para ingresar a la cueva es necesario realizar un rappel de aproximadamente 10 metros y utilizar arnés, cuerdas, casco y otros materiales especializados. La investigación reunió a arqueólogos, escaladores y espeleólogos, en un trabajo definido por el equipo como “arqueología en lugares extremos”.
El sitio fue localizado originalmente en 2010 por Jairo Díaz, un guía certificado de la región. Las exploraciones arqueológicas se realizaron posteriormente con autorización y participación de la comunidad, un factor que contribuyó, junto con la dificultad del acceso, a que los depósitos permanecieran sin alteraciones visibles.
Cerámica vinculada con la cosmovisión zoque
Entre los materiales recuperados hay incensarios, urnas-efigie, cajetes, pequeñas ollas y otros objetos cerámicos. Varias piezas muestran representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes, animales relacionados con la noche, las cuevas, el inframundo, la sabiduría y los ciclos de la vida y la muerte dentro de la cosmovisión zoque.
También se identificaron sahumadores y restos de copal. De acuerdo con la interpretación arqueológica, el humo producido por estos objetos pudo utilizarse como medio de comunicación ritual entre los seres humanos, las deidades y los ancestros.
Ofrendas relacionadas con la petición de lluvia
La ubicación de los depósitos, en la parte más profunda de la cueva, llevó a los especialistas a plantear que fueron colocados durante la temporada seca, posiblemente alrededor del año 700 de nuestra era. La hipótesis es que los zoques acudían al lugar durante periodos de sequía para realizar ofrendas y pedir lluvia.
Los investigadores describieron el contexto como excepcional debido a la cantidad de ofrendas y a la disposición de los depósitos rituales. Hasta el momento no se han localizado restos óseos humanos; el material identificado corresponde principalmente a cerámica ceremonial.
Continuarán los estudios del sitio
Las investigaciones continuarán con nuevas exploraciones, registro mediante fotogrametría tridimensional y análisis especializados para precisar la cronología y la relevancia cultural de la cueva. También se estudiarán las superficies interiores de las piezas para determinar si conservan residuos de copal, cenizas, sustancias químicas u otros materiales.
La posible apertura del sitio para visitantes especializados dependerá de las gestiones correspondientes ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia y de los permisos estatales. Por ahora, el conjunto arqueológico representa una oportunidad para profundizar en la historia y el paisaje sagrado de los pueblos zoques de Chiapas.
