México requeriría fortalecer y acelerar la expansión de su infraestructura eléctrica para cumplir los objetivos del Plan México, debido a que el crecimiento industrial previsto hacia 2030 elevaría la demanda de electricidad por encima de las proyecciones actuales.
El diagnóstico estima que la economía mexicana tendría que crecer a un ritmo promedio anual de 5.4% entre 2026 y 2030 para que el país se ubique entre las diez economías más grandes del mundo. Bajo ese escenario, la demanda eléctrica en 2030 sería 10.1% superior a la prevista actualmente.
Se necesitarían 11.9 gigawatts adicionales
Para atender el consumo adicional, México necesitaría incorporar 11.9 gigawatts de capacidad de generación, una magnitud comparable a la electricidad requerida para abastecer a alrededor de 10 millones de viviendas.
La disponibilidad de energía confiable será determinante para atraer y desarrollar proyectos de manufactura avanzada, semiconductores, electromovilidad, centros de datos y otras industrias de alto valor agregado. Estos sectores demandan grandes volúmenes de electricidad y requieren suministro constante para operar.
El desafío también está en las redes
El reto no se limita a construir nuevas centrales eléctricas. También será necesario ampliar la transmisión y reforzar las redes de distribución para que la energía llegue a las regiones donde se instalarán los nuevos proyectos productivos.
La planeación oficial contempla inversiones superiores a 50 mil millones de dólares para proyectos de generación, transmisión y fortalecimiento de las redes de distribución. Sin embargo, la expansión dependerá también de que las obras se ejecuten con mayor rapidez y de que se reduzcan los tiempos de trámite.
Como parte del Plan México, el gobierno federal ha impulsado medidas para facilitar la inversión y acelerar proyectos estratégicos. La meta es crear condiciones para el crecimiento industrial, la llegada de capitales y la generación de empleos.
La diferencia entre producir electricidad y entregarla oportunamente será uno de los principales desafíos del país. Por ello, la infraestructura eléctrica deberá crecer al mismo ritmo que la actividad económica que busca impulsar el Plan México.
