La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) inauguró el lunes 3 de agosto de 2026 su segundo periodo ordinario de sesiones, en una jornada marcada por el llamado de las ministras y los ministros a ejercer una crítica constructiva y por la defensa del tribunal como contrapeso frente a los poderes Ejecutivo y Legislativo.
El ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz, convocó a quienes auguran el fracaso de la nueva integración de la Corte a sumarse a sus trabajos y al escrutinio de sus resoluciones. Señaló que la crítica y la vigilancia son bienvenidas cuando contribuyen a fortalecer el trabajo judicial y no se basan en la confrontación, la descalificación o la discriminación.
Aguilar Ortiz sostuvo que el pleno continuará apostando por el diálogo con distintos sectores para contribuir a la construcción de un México más justo, digno, en paz y con bienestar. La nueva integración de la SCJN cumplirá un año en septiembre de 2026.
Balance de productividad
Como parte de su mensaje, el ministro presidente destacó que entre el 1 de septiembre de 2025 y junio de 2026 el pleno resolvió 2 mil 243 asuntos en sesiones públicas.
También informó que permanecen pendientes 56 de los mil 471 asuntos heredados de la integración anterior. Estas cifras fueron presentadas como parte de la defensa del desempeño del tribunal y de la necesidad de confiar en el trabajo de la Corte.
Un nuevo periodo de sesiones
El segundo periodo ordinario comenzó después del receso que se extendió del 16 de julio al 2 de agosto de 2026. Conforme al calendario institucional, las sesiones jurisdiccionales se reanudaron el 3 de agosto y continuarán hasta la primera quincena de diciembre.
La apertura ocurre mientras el máximo tribunal consolida su nueva etapa de trabajo, surgida de la reforma judicial y de la renovación de su integración. En este contexto, las ministras y los ministros reivindicaron la transparencia, la austeridad y el debate público como elementos de su desempeño.
Con el inicio del periodo, el pleno retomó el análisis y la resolución de los asuntos programados, mientras la presidencia de la Corte insistió en mantener un diálogo abierto con la sociedad y en recibir observaciones que contribuyan a mejorar la impartición de justicia.
